Por qué votar importa más de lo que crees

En tiempos de elecciones, el ruido es ensordecedor. Promesas, slogans, encuestas y debates parecen girar en torno a la economía, la seguridad o el crecimiento. Pero hay una pregunta que rara vez se escucha con fuerza: ¿Qué lugar ocupa la cultura en el proyecto de país que soñamos? Como artistas, gestores, trabajadores de la cultura y también como públicos —sí, tú que asistes a un concierto, compras un libro, o compartes una obra con tu comunidad— tenemos una responsabilidad cívica que va más allá del voto en la urna. Tenemos el deber de observar con atención, de analizar con mirada crítica y de exigir que el arte, el patrimonio y la educación artística ocupen el lugar que merecen en la vida nacional.

No hay democracia sin cultura

Los derechos culturales son parte de los derechos humanos. Garantizar el acceso a la creación, la participación y la difusión artística no es un lujo: es una obligación del Estado. Es en los teatros comunitarios, en los talleres barriales, en las bibliotecas rurales, en las radios locales donde se construyen vínculos, se sanan heridas y se fortalece la identidad de los pueblos.
Por eso, cuando se discuten presupuestos públicos, cuando se diseñan políticas de desarrollo, la cultura no puede seguir quedando al margen. Menos aún en territorios históricamente postergados.

No se trata de colores políticos, se trata de visión

No estamos hablando de ideologías. Estamos hablando de miradas estructurales sobre cómo se entiende el bienestar, la equidad y la participación social. Quien aspira a gobernar, debe asumir un compromiso real con los derechos culturales, con la diversidad creativa, con el resguardo de nuestro patrimonio cultural y natural. ¿Tiene un plan claro para el sector? ¿Promueve el acceso democrático a las artes? ¿Incorpora a las regiones, a los pueblos originarios, a las infancias y juventudes en sus propuestas culturales? Estas preguntas también son políticas. Y también deben importar. Hoy más que nunca, necesitamos una ciudadanía cultural activa Votar es más que elegir. Votar es proyectar el país que queremos construir. Y el arte, la música, la memoria y las historias que nos definen son parte esencial de ese proyecto. Desde Súbete a la Vagoneta creemos que el arte transforma, que el patrimonio conecta, y que la cultura no debe quedarse callada.

pickua

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