Celebramos los 83 años de Eduardo Parra, poeta musical de nuestra tierra
Poesía, teclados y legado cultural que resuena en Chile y Latinoamérica
Su huella en la música
Desde los inicios de Los Jaivas en 1963, Eduardo aportó atmósferas únicas con sus teclados y órgano eléctrico, además de escribir la mayoría de las letras que nos conectan con la naturaleza, la sensibilidad y el misterio emocional. Sus solos, por ejemplo en “Sube a nacer conmigo hermano” (Alturas de Machu Picchu, 1981), son reconocidos por su belleza y profundidad.
La voz poética detrás de la música
Eduardo no solo palpita en la música, sino también en la palabra: su poemario debut, La Puerta Giratoria (1968), marcó un inicio experimental inspirado en cómic, cine y dramaturgia. Aquel trabajo ha sido recientemente reeditado en formato digital, llevando su voz a nuevas generaciones.
Sus obras literarias –Pequeño contratiempo… (1980), Mamalluca (1999), Ruego por ti, Valparaíso (2004), La isla de la dulzura (2007), Santiago (2013)– son labores que entretejen memoria, territorio y sensibilidad.
Legado cultural y actualidad
Desde su retiro de los escenarios en 2009, debido a su salud, Eduardo ha seguido sembrando cultura desde el silencio. Radicado en Fusagasugá (Colombia), sigue escribiendo y coordinando proyectos como la Revista de Los Jaivas, que difunde arte, patrimonio y música continental.

Un viaje a traves la literatura de Eduardo Parra
“Mi lírica, conectada con la naturaleza y los sentimientos humanos, complementa la música con belleza y profundidad.”
Hoy celebramos sus 83 años. ¿Qué le dirías al poeta de Los Jaivas?






